El referente artístico más conocido de la ciudad de Teruel es "el Mudéjar". El 28 de noviembre de 1986 la arquitectura mudéjar de la ciudad de Teruel fue inscrita por la UNESCO en la lista del Patrimonio mundial.

Dos tradiciones artísticas confluyen en la singularidad del mudéjar de Teruel, una es la tradición islámica aragonesa y la otra, la influencia que llegará del mundo almohade y de otros focos mudéjares del resto del territorio peninsular.
No deberá faltar en ningún recorrido turístico por la ciudad, una visita a otros elementos arquitectónicos de origen medieval.

El conjunto que se declaró Patrimonio de la Humanidad se compone de la Torre de la Catedral, escultura decorada con frisos de arcos de medio punto entrecruzados, con platos azules y azulejos vidriados en verde y morado que comenzó a construirse entre 1257 y 1258.
Torre de San Pedro realizada posiblemente en la segunda mitad del siglo XIII, es la torre de datación más incierta. Su modelo sigue la misma estructura e igual decoración, aunque más sencilla que la de la catedral.
Torre de San Martín se construyó entre 1315 y 1316, presenta grandes similitudes con la de El Salvador, tanto en su decoración cerámica como en su estructura de alminar almohade. El contrafuerte de sillería adosado a la torre es un añadido del siglo XVI.
Torre de El Salvador fechada en la segunda o tercera década del siglo XIV, posee abundantes elementos decorativos cerámicos en blanco y verde. Su estructura es similar a la de San Martín, se trata de dos torres, una envolviendo a la otra, mediando entre ambas las escaleras de acceso al campanario
Iglesia de San Pedro, construida a lo largo del siglo XIV, su planta es de una sola nave con capillas laterales, habiendo recibido una profunda reforma interior en 1901. Su ábside poligonal, exteriormente, se decoró con paños de arcos mixtilíneos entrecruzados y cerámica verde y morada con el motivo de la estrella de ocho puntas. Se encuentra rematado por unos torreoncillos octogonales muy característicos.
La Techumbre de la Catedral está formada por una armadura de par y nudillo de madera policromada, se sitúa en el último tercio del siglo XIII. Se encuentra profusamente decorada con elemento vegetales, geométricos y epigráficos, muchos de tradición musulmana, y con representaciones figuradas de estilo gótico lineal.
La Torre de la Merced es una construcción mudéjar del siglo XVI. Consta de tres cuerpos, los dos primeros de planta cuadrada y ochavada, respectivamente, mientras que el tercero, octogonal, es fruto de una ampliación barroca posterior. Es menos valorada, al no estar reconocida como Patrimonio Mundial, aunque reciente restauración hace que recupere el lugar que le corresponde.
El rico legado medieval de la ciudad se va a constatar en construcciones que giran en torno a la muralla, en la parte norte y este se encuentran los principales lienzo conservándose dos puertas, ambas de arco apuntado y denominadas de la Ardaquilla o de Daroca y de la Traición o de San Miguel, esta última a pie del Acueducto y la anterior vigilada por el elevado campanario mudéjar de San Martín.
Los Torreones de la Lombardera, del Rincón, de Ambeles y de San Esteban se mantienen en pie dando forma imaginaria a la muralla que no se ha logrado conservar.
La antigua plaza Mayor o del Mercado, hoy Plaza del Torico, es el centro neurálgico de la ciudad desde sus orígenes. Su punto emblemático es la fuente monumento del Torico que data de 1858 y alberga también edificios modernistas muy destacados. En los bajos de la mencionada plaza, nos encontramos uno de los elementos que formaron parte del suministro de agua de la ciudad, el Aljibe Medieval del siglo XIV. Esta obra civil se incorporó a la traída de aguas en 1537. El recientemente restaurado edificio de Cáritas alberga un arca principal de piedra labrada de la antigua red de distribución de agua.
El Acueducto de los Arcos, de estilo renacentista español, se proyectó por Pierres Vedel con la intención de datarlo de una doble función, la de acueducto y la de viaducto.
La Catedral de Santa María de Mediavilla, adosada a la torre mudéjar que lleva su nombre, posee el rango de catedral desde 1578, en su interior alberga una de las joyas más bonitas del arte mudéjar de Teruel, su techumbre. Es un complejo conjunto fruto de ocho siglos de existencia. De la fase que corresponde a la Edad Moderna, se conserva el cimborrio, construido por el Maestro Martín de Montalbán en 1538. Su portada meridional neomudéjar de 1909 es obra de Pablo Monguió
La Iglesia del Salvador acompaña a la magnífica torre mudéjar del mismo nombre y fue construida en el último cuarto del siglo XVII, tras hundirse el edificio primitivo en el año 1677. El Altar Mayor alberga la talla del Cristo de las Tres Manos, esta obra data de 1730 y encierra una bonita leyenda del siglo XIII.
Fuera del antiguo recinto amurallado, y muy cerca del río, encontraremos la Iglesia de los Franciscanos. Posee una magnífica sillería que es el contrapunto al ladrillo mudéjar tan extendido en toda la ciudad. Destacan sus grandes ventanales ojivales, amplio rosetón, gárgolas en los contrafuertes y motivos de decoración escultórica de la portada oriental.
El Museo Provincial se halla instalado en la antigua Casa de la Comunidad, edificio de piedra construido en la segunda mitad del siglo XVI, ejemplo único del estilo renacentista aragonés. Consta de cuatro plantas y caballeriza, y alberga importantes colecciones de prehistoria, etnología y arqueología.
El Museo de Arte Sacro se encuentra ubicado en el palacio episcopal junto a la catedral, se inició su construcción a finales del siglo XVI y concluyó en el año 1683. Lo más importante del edificio es el claustro interior, el museo posee piezas importantes del Medievo, el Renacimiento y el Barroco.
De la arquitectura palacial de los siglos XVI y XVII, además de los dos anteriores ejemplos, debemos señalar la Casa del Deán, así como los Palacios de los Marqueses de Tosos y de la Cañada.
De los siglos XVII y XVIII, obligada mención merecen varios templos como los de San Andrés, La Merced, San Miguel y San Martín y los vecinos conventos de Santa Clara y Carmelitas Descalzas.
El Neomujédar es el auténtico tópico arquitectónico presente en buena parte de los edificios públicos de nuestra ciudad. Se introdujo en Teruel en 1909, con la realización de la portada meridional de la catedral, como furto tardío de una tradición historicista del siglo XIX. Edificaciones representativas son la Escalinata, las Antiguas Escuelas del Arrabal, dentro ya de un premodernismo, y la plaza de los Toros.
La Escalinata es una construcción de principios de siglo que une la estación del tren con el Centro Histórico. Cuenta con un relieve alusivo al momento cumbre de la historia de los Amantes, obra de Aniceto Marinas.
El Modernismo en la Ciudad de Teruel se va a dar como un hecho singular bien diferenciado en Aragón. La aparición de la burguesía con gran poder económico en el siglo XIX, la entrada en escena arquitectónica turolense de Pablo Monguió, y la existencia en Teruel de unos artesanos de gran valía durante este periodo, son los tres factores que van a conseguir que se dé esta expresión artística de manera tan singularizada.
Movimientos historicistas, eclecticismo y modernismo producen arquitecturas difíciles de acotar temporalmente y artísticamente, en la Ermita del Carmen es donde estos tres movimientos se van a constatar de manera más clara, esta obra se proyectó en 1903 por el arquitecto José María Cortina Pérez.
En los edificios como las Antiguas Escuelas del Arrabal (actual Archivo Histórico Provincial), la fachada principal del Asilo de Ancianos, y del colegio San Nicolás del Bari, el Convento de los Franciscanos y la Iglesia del Salvador (en el barrio de Villaspesa), juega un papel importante la utilización conjunta de piedra y ladrillo y en algunos casos las incorporaciones de elementos modernistas y regionalistas.
El arquitecto Pablo Monguió trabajó en Teruel desde 1897 hasta aproximadamente 1923 y su obra tan significativa en la ciudad adquiere su plenitud en tres edificios tradicionalmente denominados "Casa Ferrán", "La Madrileña", y "El Torico" construidos entre 1910 y 1912. Le son atribuibles otras edificaciones anteriores como "Casa Bayo".
Durante la posguerra, tuvo que llevarse a cabo una intensa labor reconstructora, debido a la destrucción sufrida durante la Guerra Civil. Consecuencia de ello, aparece en Teruel la denominada arquitectura franquista. Se va a dar, sobre todo, en edificios públicos civiles como la Casa de la Cultura, el edificio de Abastos en la zona del Ensanche y muchos de los edificios que hay entorno a la plaza de San Juan, también algunos edificios de arquitectura religiosa como el Seminario Conciliar.

Los Amantes de Teruel forman parte de la historia y la cultura de la ciudad. En los primeros años del siglo XIII, allá por 1217, vivieron en la ciudad de Teruel Juan Diego de Marcilla e Isabel de Segura y su historia fue la de un gran amor imposible en vida, causa de la muerte de ambos. Actualmente, sus restos reposan en una capilla aneja a la iglesia de San Pedro bajo un espléndido mausoleo de alabastro, obra del escultor Juan de Ávalos. Las bellísimas figuras de Isabel y Diego reposan con sus restos. Esta escultura simboliza toda la poesía y la grandeza de su amor. Más información http://www.amantesdeteruel.es/.